Corría Septiembre o era Mayo, ¿como saberlo realmente?, hacía tiempo que el tiempo no avanzaba me encontraba en
un periodo ridículo sin un espacio.
Siempre soñé con una vida des-complicada, donde los lujos fueran maniobrados por momentos puntuales o gustos
temporales, me aterraba la idea que algo me gustara por un periodo más largo
que mi conciencia de fin de semana. Tanto temor y tantas ganas de lograr seguir
con mis ideales grotescos, llenos de anarquía donde cada idea pasaba por una serie de filtros por miedo a que fueran infundadas, al llegar al ultimo filtro simplemente
ya no existía la idea ni un recuerdo de por que fue cuestionada tanto.
Pero como decía, corría
noviembre, yo no sabía lo inolvidable y trascendental
que sería ese mes para mí. Yo una mujer desdichada,
me cuestionaba todos los días el rumbo que le dí a mi vida, deseaba
profundamente haber tomado otro camino vocacional, tal vez como ingeniera o
abogada sería más feliz… Me odiaba enseguida por abatir en esas especulaciones,
volvía a mi miseria y me convencía que era lo correcto, el sentimiento de
miseria era felicidad y yo era feliz
pese a que no entendiera que así se sentía ser feliz.
Así que bajo esa premisa, corría un Feliz mes de febrero, mi espejo reflejaba lo que era la imagen tardía de alguien quien yo había olvidado. Pensaba
en los sueños de esa persona lejana pero los apartaba esperando desaparecerlos
por completo. Solo buscaba que el tiempo que había pasado me explicara como
llegue y hacia donde debía dirigirme, y aunque nunca lo hizo, debo admitir que corría
Julio, y el clima era detestable, la sociedad indignante y yo solo aprendía la insignificancia del ser, lo inolvidable en
un mes y lo insobornable que resulta ser dentro
un periodo denominado el periodo al ser mujer.

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